domingo, 26 de diciembre de 2010

Herencia del Menemato

Ordenan desactivar la Comisión

EL GOBIERNO PONE FIN A OTRA HERENCIA MALDITA DEL MENEMISMO

Funciona desde hace 18 años para administrar una faraónica construcción que uniría las dos orillas del Río de la Plata. Se gastaron más de 20 millones de dólares para un proyecto nunca concretado. La Cancillería ordenó que esta semana se disuelva.
Después de una investigación publicada por Tiempo Argentino, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que desactivará la Comisión Binacional del Puente Buenos Aires-Colonia (COBAICO) que funcionaba en la Argentina sin tareas ni objetivos claros, con un presupuesto anual asignado y un plantel de empleados que percibían un salario fijo, en el marco de un proyecto ya olvidado.
De acuerdo a lo informado desde la cartera que conduce Héctor Timerman, el responsable de la COBAICO, José Luis Mignini, deberá instruir un plan de cierre de la Comisión que finalizará el 31 de enero de 2011.

Fuente: DENUNCIA DE TIEMPO ARGENTINO

domingo, 12 de diciembre de 2010

Villa Soldati

Las agresiones contra los ocupantes del Parque Indoamericano protagonizadas por supuestos “vecinos” fueron perpetradas por barrabravas e integrantes de grupos de choque sindicales que responden a los legisladores PRO Esteban Pagani y Cristian Ritondo –este último de fuertes vinculaciones con el duhaldismo– y al gremio de los municipales porteños, conducido por Amadeo Genta y Patricio Datarmini. Miguel Angel Rodríguez, funcionario macrista y ladero de Ritondo, fue quien propició la ocupación de las primeras 30 familias en el predio. Esas familias no sabían que era la antesala del terror, perpetrado por los mismos punteros que después actuaron como grupos de choque.

Fuente: Las patotas de Macri

sábado, 27 de noviembre de 2010

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Piropos

  • ¿Dónde venderán los números que te tengan como premio?

  • ¡Que adelantada está la ciencia que los bombones caminan!

  • ¡Quien pudiera ser pirata, para robarte el corazón!

  • ¿Qué hace una estrella volando tan bajito?

  • ¿Ya empezo la primavera? Sos la primer flor que veo.

  • Dicen que robar es malo y nunca lo haría; pero un beso tuyo, con gusto lo robaría.

  • ¿Te puedo hacer una foto? Quiero enviársela a mis amigos y demostrarles que los ángeles existen.

  • ¿Te importa si te miro un ratito? Quiero recordar tu cara para mis sueños.

  • Sos tan dulce, que solo con mirarte me pica la muela.

  • Disculpame si estas mareada de dar tantas vueltas en mi cabeza.

  • ¡Dime cómo te llamas y te pido para Reyes!

  • Dios debe estar despistado, porque un ángel se le escapó del cielo.

  • Tengo que comprarme un diccionario. Desde que te vi, me quedé sin palabras.

  • El sol debe esta enfadado por que tus ojos le robaron su brillo.

  • Si besarse es contagiar gérmenes, ¿qué te parece si empezamos una epidemia?

  • Benditas las ruedas del camión que trajo este monumento.

  • Si los angelitos fueran como vos, quiero morirme ahora mismo.

  • Quisiera dejar de verte para dejar de sufrir pero si dejo de verte dejaría de vivir.

  • Si tu cuerpo fuera cárcel y tus brazos cadenas, seria un lugar hermoso para cumplir mi condena.

  • Tu mama a de ser confitera porque vos sos un bombón.

  • Si la belleza fuera pecado, vos no tendrías perdón de Dios.

  • Acabo de ver que la hermosura tiene promotora en la tierra.

  • Si tuviera que hacerte un regalo te regalaría un espejo, porque después de ti, lo más bonito es tu reflejo.

  • ¡Epa... si esa es la cola…¡como estará la película!

  • ¿De que juguetería te escapaste… muñeca?

  • ¿Vos existís o yo te estoy inventando?

  • Sos la rueda de auxilio de mi corazón en llanta.

  • Sos el complemento ideal para decorar mi dormitorio.

  • Las estrellas del firmamento, están enfadadas con Dios, pues a ellas no las hizo tan bonitas cómo a vos.

  • Dios te puso en mi camino para demostrarme que la vida es hermosa.

  • ¡Socorro, policía!... Esta chica me robó el corazón.

  • Quisiera ser tu sombra para seguirte de día y cuando el sol se apague moriré con alegría.

  • Si deseas lastimarme, no utilices un puñal, bastará con ignorarme y la herida será mortal.

  • Quisiera ser la canción que te guste más, para estar en tus labios una eternidad.

  • Puedo perderte, también puedo odiarte, pero es imposible que pueda olvidarte.

  • Te tendré en mi corazón hasta que pueda tenerte entre mis brazos.

  • Sos fácil de recordar, porque eres imposible de olvidar.

  • Si piensas olvidarme, olvídate de pensar.

  • ¡Tantas curvas y yo sin frenos!

  • Sos la inquilina que no paga alquiler en mi corazón.

  • Me gustás más que levantarme tarde.

  • Viví sin conocerte y ahora que te conocí, comprendí que no había vivido.

  • Te quiero más que a mi madre, y siento que estoy pecando, pues ella me dio la vida y vos me la estás quitando.

  • ¡Que bombón!... ¡y yo diabético!

  • Señorita, no camine bajo el sol, con este calor los bombones se derriten.

  • Por favor, dile a tus padres que soy un ferviente admirador de las personas que hacen las cosas bien.

  • Se te cayó un papel... ¡No...! ¡El que te envuelve, bombón!

lunes, 22 de noviembre de 2010

jueves, 18 de noviembre de 2010

¿Que es virtu@l?

Cierto día entré apurado y con mucho apetito a un restaurante.
Escogí una mesa bien alejada del movimiento, porque quería aprovechar los pocos minutos que tenía ese día, utilizarlos para comer y concretar algunas ideas de programación, de un sistema que estaba desarrollando, además tenía ganas de planear mis vacaciones, que desde hace mucho tiempo no sé lo que son.
Pedí un filet de salmón con alcaparras en manteca, ensalada con jugo de naranja, pues al final de cuenta hambre es hambre y régimen es régimen, no?
Abrí mi notebook y al mismo instante me llevé un susto con aquella voz bajita detrás de mí:
- Señor, ¿me da unas monedas?
- No tengo, pequeño.
- Solo una monedita para compar un pan.
- Está bien, yo te compro uno.  
Para variar, mi casilla de correos estaba llena de e-mails. Quedé distraído leyendo poesías, lindos mensajes, riendo de esas locas bromas. Ahhh! Esa música me llevaba a Londres, recordando un hermoso tiempo pasado.
- Señor, pida que le pongan al pan manteca y queso también!
Ahí me doy cuenta que el pequeño estaba a mi lado.
- OK, pero después me dejas trabajar, estoy muy ocupado, ¿de acuerdo?
Llegó mi comida y con ella la realidad. Hago el pedido del pequeño, y el mozo me pregunta si quiero que el niño sea retirado. Mi cargo de conciencia me impide tomar una decisión, y digo “no, está todo bien”.
- Déjelo que se quede. Traiga el pan y una comida decente para él.
Entonces el niño se sentó frente a mí y preguntó:  
- Señor ¿qué está haciendo?
- Estoy leyendo e-mails.
- Y qué son e-mails?
- Son mensajes electrónicos enviados por personas vía Internet.
Sabía que él no iría a entender nada, y para evitar mayores cuestionamientos dije:  
- Es como si fuese una carta, solo que se envía por Internet.  
- Señor, ¿usted tiene Internet?  
- Sí tengo, es esencial en el mundo actual.
- ¿Y qué es Internet?
- Es un lugar en la computadora donde podemos ver y oir muchas cosas, noticias, música,  conocer personas, leer, escribir, soñar, trabajar, aprender. Tiene todo pero en un  mundo virtual.
- Y qué es lo virtual?
Decido dar una explicación simplificada, con la certeza de que él poco va a entender, y me va a librar para comer mi almuerzo, sin culpa.
- Virtual es un lugar que imaginamos, algo que no podemos tocar, alcanzar. Un lugar en el que creamos un montón de cosas que nos gustaría hacer. Creamos nuestras fantasías, transformamos el mundo en casi como quisiéramos que fuese.
- Qué bueno, ¡¡¡me gustó!!!
- Pequeño, entendiste lo que es virtual?
- Si señor, yo también vivo en este mundo virtual.
- ¿Y tú tienes computadora?
- No, pero mi mundo también es de ese estilo... ¡¡Virtual!!.  Mi madre pasa todo el día fuera, llega muy tarde y casi que no la veo.  Yo paso cuidando a mi hermano pequeño que vive llorando de hambre, y le doy agua para que el piense que es sopa.  Mi hermana mayor sale todo el día, dice que va a vender su cuerpo, pero yo no entiendo, pues ella vuelve siempre con su cuerpo. Mi padre está en la cárcel hace mucho tiempo. Y yo siempre imagino a toda la familia junta en casa, mucha comida, muchos juguetes en Navidad, y yo yendo a la escuela para ser un gran médico algún día.
- ¿Esto no es virtual, señor?
Cerré mi notebook, no antes de que mis lágrimas cayeran sobre el teclado.
Esperé a que el niño terminase literalmente de “devorar” su plato, pagué la cuenta y di el cambio al pequeño, que me retribuyó con una de las mas bellas y sinceras sonrisas que jamás había recibido en mi vida, y además con un “Gracias señor, ¡usted es un maestro!”.
Ahí, en ese instante, tuve la mayor prueba de virtualismo insensato en que vivimos todos los días, en cuanto a la cruel realidad rodeada de verdad, y hacemos de cuenta que no la percibimos!

lunes, 15 de noviembre de 2010

Su ojos se cerraron. Abrió los nuestros.

Por Horacio Verbitsky

La imponente eclosión afectiva producida en cuanto se supo que había muerto Néstor Kirchner actuó como el chasquido que despierta a un hipnotizado. La bruma de imágenes inducidas por sugestión se disipa y la realidad recupera su nítida primacía. La espuma de los días y la trivialidad del debate mediático, detrás del cual eran visibles los intereses, habían tendido un velo deformante, que desapareció en un minuto. Clarín ni siquiera tuvo tiempo de levantar el aviso transparente de un hipermercado que estaba en su portada on line y que durante varios minutos proyectó una salva de fuegos de artificio sobre la noticia de la muerte de Kirchner, como involuntaria celebración. La ruta de la emoción recondujo a la racionalidad perdida.

Un hombre ordinario

Unos minutos más tardó en instalarse la respuesta al nuevo escenario: como el primer día del gobierno de Kirchner en 2003, igual que al asumir Cristina en 2007 o como al conocerse los resultados del escrutinio de 2009, la condición pregonada para la gobernabilidad fue el consenso y la concertación con los intereses corporativos. Esta insistencia en torcer la voluntad del gobierno por medios insidiosos, es una muestra de impotencia de quienes no pueden imponer sin amenazas su propia agenda, por falta de fuerza, de cohesión y de proyecto. Kirchner tuvo la sagacidad de persistir en el rumbo trazado sin amilanarse por riesgos ni contratiempos. Esa obstinación en perseguir un objetivo claro por encima de las contradicciones inevitables de la acción política, la sencillez del discurso que repitió sin variar durante años y su coherencia con la práctica es lo que el país reconoció con demostraciones de amor y gratitud como no se recuerdan en muchas décadas, por parte de la multitud más diversa de la historia, donde los sindicatos obreros coincidieron con las minorías sexuales. Sólo la ceguera irremediable de quien no quiere ver puede confundir con necrofilia este diálogo profundo de una sociedad en mutación con el liderazgo que le permitió emerger. A los pocos días, comenzó una desaforada idealización. ¿Quién podrá llenar el vacío que deja tan enorme figura?, es el solapado subtexto que, una vez más, apunta a menoscabar a Cristina, reciclando la ficción de que él era el único poder real. El mejor ejemplo está en el título de la crónica del diario Washington Post, “Transición sudamericana: las dos mujeres que liderarán el futuro de Brasil y Argentina”. A ambas les vaticina “una transición difícil”, como si CFK recién se hiciera cargo de la presidencia, al mismo tiempo que la electa Dilma Rousseff. Kirchner sólo fue un hombre ordinario que, puesto en una situación extraordinaria, estuvo a la altura del desafío. No más, pero tampoco menos. Lo mismo vale para su esposa. Eso es lo que el pueblo celebró en Buenos Aires y Santa Cruz, con tristísima satisfacción.

¿Por qué cambiar?

Fueron una pareja sentimental y política, que compartió vida y proyecto. Y al pueblo jamás le fue mejor en décadas. La economía crece por encima del 9%; la relación deuda/PIB se redujo diez veces y es la menor desde el empréstito Baring de 1826; las reservas son las más elevadas de la historia; las relaciones con los países vecinos son estrechas y cooperativas, con Estados Unidos y Europa, cordiales y respetuosas pero en un pie de igualdad. Los jefes de la dictadura criminal están presos y son juzgados. La justicia funciona con independencia del gobierno, aunque no siempre de los poderes fácticos. La producción y las exportaciones agrícolas y de automóviles serán este año las mayores de la historia. El consumo crece a pesar de la elevada inflación, los salarios formales superan el IPC, la Asignación Universal por Hijo compensa la diferencia para los precarios, el desempleo cayó a 7,6% y sigue bajando. Los obreros de la multinacional francesa Renault, que presentó un nuevo auto, con 40% de piezas argentinas, aclamaron a la presidente. Son tan jóvenes como quienes colmaron la Plaza de Mayo y las calles porteñas para despedir a Kirchner. ¿Por qué debería cambiar Cristina una política que goza de tanta adhesión? Si ella se lo propusiera, hoy sería reelecta en primera vuelta, por mayor diferencia que en 2007, cuando dobló a la segunda fuerza.

La famosa crispación

Kirchner no está y CFK pasó los últimos días en la cumbre del G-20. Si el relato predominante fuera cierto, esto debería reflejarse en un clima de serenidad y concordia. Por el contrario, todas las contradicciones del Grupo Ahhh... asomaron como fracturas expuestas. Los efectos más deletéreos afectaron al Peornismo opositor, la Coalición Cívica Libertadora, el radicalismo, el socialismo y el PRO, donde se produjo una verdadera implosión. Una semana antes del 27 de octubre, José Scioli pedía proyectos y ofrecía cargos en el futuro gabinete presidencial de su hermano. Su trabajo junto a Francisco de Narváez no obedecía a que se hubiera distanciado del gobernador bonaerense, como acordaron simular: Daniel Scioli aspiraría a la presidencia y De Narváez lo acompañaría como candidato en la principal provincia del país. En el último diálogo con Scioli, Kirchner cortó camino y lo invitó a que compitiera con él en las primarias justicialistas. “Si me ganás yo te apoyo”, le dijo. Scioli protestó lealtad pero siguió con su plan de congregar al kirchnerismo y al peornismo disidente, sin confrontar con nadie. El espacio político para esa fantasía se le ha hecho minúsculo y no le queda mejor alternativa que la reelección en Buenos Aires. Pero esto ha desacomodado al Peornismo opositor. Como también desapareció en acción el vicepresidente Julio Cobos (beneficiario del mayor hit musical del año), De Narváez ha renovado los contactos con el senador Carlos Reutemann, quien pegó un portazo en las narices del ex senador Eduardo Duhalde y sus acólitos, quienes pretendían seguir como si nada hubiera sucedido. Reutemann estaba negociando con Kirchner un acuerdo para impedir que en Santa Fe volviera a imponerse el Pacto Radical-Socialista. Implicaba la elección en primarias justicialistas entre el diputado kirchnerista Agustín Rossi y el entenado reutemista Jorge Obeid. Para Kirchner, y para Cristina ahora, la condición era que el senador sojero apoyara la candidatura presidencial del FpV. La votación por el presupuesto fue una prueba ácida para esa amalgama: Rossi solicitó que los seis diputados nacionales que responden a Reutemann y Obeid votaran el proyecto oficial, a lo que se negaron. La confluencia de julio sólo es posible dentro de un acuerdo para octubre. De otro modo, sólo resolvería los problemas de Reutemann, lo cual no constituye una prioridad en Olivos. Otro tanto vale para Córdoba, donde siguen bien encaminadas las conversaciones con el ex gobernador José De la Sota, menos remilgado que Reutemann. En la Capital, los contactos se habían entablado con colaboradores de los más próximos a Pino Solanas. En combinación con CFK, Pino hasta podría ganar la jefatura municipal. El problema es que esto lo obligaría a despedirse de su regalada existencia, y además dispersaría su tropa, una sumatoria de microemprendimientos como los de Claudio Lozano, Humberto Tumini y Miguel Bonasso, siempre asidos de algún faldón nacional para no caerse del mapa. También se movieron las placas tectónicas en las cámaras patronales agropecuarias, cuya Mesa de Enlace pasó al olvido, dada la avidez de Eduardo Buzzi por reubicarse en la nueva situación. Hasta hace poco pretendía llegar a la gobernación de Santa Fe por el duhaldismo. Hoy pugna por la mera subsistencia, desprestigiado en todos los ambientes que supo frecuentar, y sólo anhela que le tiren un cable desde la nave oficial. ¡Hasta fue mencionado por Clarín, que no perdona, entre los operadores del FpV para la aprobación del presupuesto!

La implosión

El mayor escándalo lo produjo la jefa de la Coalición Cívica Libertadora, con su denuncia de un nuevo Pacto de Olivos. Los radicales nunca habían abjurado de la reforma constitucional de 1994, negociada entre su líder Raúl Alfonsín y el entonces presidente Carlos Menem. Sin embargo, a la sola mención de Elisa Carrió saltaron como si se tratara del peor insulto. Es cierto que estaban sensibilizados por la propia fractura que los partió al medio en la disputa por la presidencia del bloque, que ahora se repite en el Senado. También cruje la bancada macrista que, como animal de dos cabezas, se intercambia acusaciones cara a cara. Más sosegada fue la respuesta oficial ante el otro exabrupto de Carrió, acerca de una presunta “Banelco de Cristina”. Aníbal Fernández recurrió al mecanismo psicológico de la proyección y Rossi dijo que el escándalo de una denuncia sin fundamentos fue la única forma de impedir una derrota en la inminente votación presupuestaria. Lo confirmó la camaleónica asistente de Carrió, Patricia Bullrich, ex ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, al confesar que “si no denunciábamos, perdíamos la votación”. Ya las declaraciones de las diputadas Cinthya Hotton (macrismo evangélico) y Elsa Alvarez (radicalismo patagón) sobre llamados telefónicos habían sido interpretadas por la prensa de oposición como ofrecimientos de soborno, cosa que ninguna de ellas había dicho. Sería ingenuo, si no fuera perverso, suponer que una gestión semejante se haga por teléfono y sin una relación personal previa. La verdadera Banelco fue el traslado de 5 millones de pesos para pagar a senadores propios y ajenos por parte del secretario del Senado, no un diálogo político sobre la importancia de contar con un presupuesto para el último año de gestión. La denuncia es de tan extrema gravedad que no se entiende cómo las dos legisladoras omitieron su judicialización, obligatoria por el artículo 117 del Código Procesal Penal, ni accedieron a identificar quién o quiénes les ofrecieron qué cosa. En cambio, se propicia una investigación parlamentaria, en la que una vez más se buscará enlodar al gobierno, como ocurre desde el día en que Cristina juró el cargo. El Grupo Ahhh... y sus satélites de izquierda no escarmentaron con la ley previsional del 82 por ciento. Ese único éxito parlamentario que consiguieron en un año se les volvió en contra. Cuando CFK cumplió su promesa de vetarla no hubo una sola protesta de los presuntos afectados, mientras en Francia más de tres millones de personas paralizaban el país para reclamar por el aumento de tres años en la edad jubilatoria. Hacía falta un esfuerzo de voluntarismo y microclima para no percibir la valoración del gobierno que latía en las capas profundas de la sociedad y que salió a la superficie en cuanto la muerte de Kirchner hizo entrever el peligro de un cambio de rumbo.

De Buenos Aires a Seúl

“Esta presidente inteligente y luchadora como pocas, valiente como ninguna” (según la definición del nieto de uno de los grandes juristas del establishment liberal, que se refiere a ella como “la chica que nos gusta”) presidía al mismo tiempo la apertura de la mesa de Finanzas en la Cumbre Mundial del G-20 en Corea. Allí reivindicó sus políticas activas para superar la crisis financiera y sostener el empleo y el consumo. Mencionó la acumulación de reservas como defensa contra la volatilidad de los mercados, el pago con ellas de compromisos externos para invertir los recursos fiscales en la economía real y las restricciones al ingreso de capitales especulativos. “Las finanzas tienen que volver a la escala de la producción de bienes y servicios y tenemos que mejorar los salarios porque la gente tiene que consumir”, explicó. Para tirria de quienes no abandonan las catastróficas recetas del establishment, concluyó que en la Argentina “comprobamos que no puede crecer un sector a costa de que se derrumbe el resto de la sociedad”, y que esa enseñanza es aplicable a escala global. No es una conclusión presuntuosa. En Holanda, los economistas Servaas Storm and C.W.M. Naastepad, de la Universidad Tecnológica de Delft, acaban de publicar un artículo (“El costo de la desigualdad”) en el que analizan las consecuencias de la teoría de la tasa de desempleo que no acelera la inflación (o, por su sigla en inglés, la NAIRU), responsable de los espectaculares desequilibrios que culminaron con el colapso de 2007/2008. Para la NAIRU, que los autores equiparan con el ejército de reserva de desocupados de la doctrina de Marx, habría un desempleo de equilibrio, resultante del conflicto distributivo entre trabajadores y patrones. Su principal implicación es que los gobiernos y sus banqueros centrales no deberían promover el pleno empleo porque aceleraría la inflación. En consecuencia el mercado laboral debe ser desregulado, los estados de bienestar puestos a dieta y la posición negociadora de los sindicatos debilitada, de modo de reducir el salario real respecto de la productividad y mejorar la rentabilidad empresarial. Crecimiento e igualdad serían así incompatibles. Esta familiar descripción de lo que ocurrió en la Argentina del neoliberalismo está en la base de la crisis global. Al acentuarse la desigualdad y disminuir los ingresos del 90 por ciento de la población surgió un mercado cautivo de préstamos para mantener el nivel de vida de esos hogares. Al mismo tiempo se incrementaban los ingresos del 10 por ciento restante, origen de la sobreabundante liquidez que se depositó en fondos especulativos. Ese exceso de crédito no se utilizó para financiar el progreso técnico sino para la creación de nuevos e imaginativos instrumentos financieros, como la securitización de las hipotecas que, a partir de cierto punto, fueron insostenibles y pincharon la burbuja. Aunque la crisis haya emergido en el sector financiero, dicen los holandeses, sus raíces son más profundas y residen en el cambio estructural en la distribución del ingreso en los últimos treinta años. Para impedir la fragilidad financiera y la crisis es preciso “disciplinar a las empresas, los inversores y los mercados financieros”. Los autores proponen una toma de decisiones compartida a nivel de empresas, para desalentar la actividad especulativa y no productiva. “Un crecimiento más igualitario, traccionado por el salario y con baja desocupación, es crucial para impedir la acumulación de los excesos de liquidez que desencadenaron la actual crisis”. La alternativa a la NAIRU es el regreso a la regulación financiera y a políticas más equitativas de pleno empleo. Como si también volvieran de un sueño hipnótico, Storm y Naastepad enuncian algunas viejas verdades elementales. “El salario no es sólo un costo para las empresas (como supone la NAIRU) sino que mayores remuneraciones también producen beneficios macroeconómicos, como mayor demanda y más rápido aumento de productividad, mayor capacidad utilizada por las empresas y mayores ganancias”. Si aumentan la demanda y las utilidades también crecerá la productividad, por la inversión en nuevo equipamiento de tecnología más avanzada. Los mayores salarios, una fuerte protección legal para los trabajadores y su participación efectiva en la gestión de las empresas también motivarán a los trabajadores a comprometerse con las empresas a través de una mayor productividad. Además de los líderes de una docena de compañías globales, escucharon el mensaje de Cristina el presidente y vice de la Unión Industrial, Héctor Méndez y José Ignacio Mendiguren, los mismos que han liderado la oposición a todas las medidas que el gobierno adoptó en ese sentido y que ahora resisten, con el apoyo del Episcopado Católico, la participación obrera en las ganancias contenida en la Constitución desde hace 53 años. ¿Qué habrán entendido esas mentes obtusas, reacias al inevitable despertar?

Fuente: La hipnosis terminó

martes, 9 de noviembre de 2010

Madres y Abuelas

Por Hugo Presman

¡No pudieron! exclamó Francisco desde un abrazo interminable con su padre, Abel.
Treinta y dos años tardó la lucha y la vida para concretar lo que el terrorismo de estado había separado.
Ahí, en la sede de las Abuelas de Plaza de Mayo, concluyó nuevamente una historia arrancada de las tinieblas de los años de plomo. La 101. Con una particularidad. Es el reencuentro de un hijo con su padre. Y en este caso, el padre es el Secretario General de la Organización. La historia de dos hombres.
En un relato surcado por mujeres, madres y abuelas, que escribieron con sus pies, su tenacidad y sus talentos una épica que identifica las tres últimas décadas del siglo XX y la primera del siglo XXI. El primer nieto del bicentenario lo bautizó Estela Barnes de Carlotto con un rostro desbordante de alegría. Esa que iluminaba los ojos de Francisco y Abel. De fondo parecía escucharse la inigualable voz del catalán Joan Manuel Serrat cantando: “ De vez en cuando la vida/ nos besa en la boca/ y a colores se despliega/ como un atlas/ nos pasea por las calles/ en volandas/ y nos sentimos en buenas manos/ se hace de nuestra medida/ toma nuestro paso/ y saca un conejo de la vieja chistera/ y uno es feliz como el niño/ cuando sale de la escuela”

ABEL

Cualquiera que haya visitado la sede de Abuelas, conoce ese entrerriano de rostro bonachón, prominente cintura, frondosos bigotes, que fue militante de Montoneros, y que se exilió en Suecia y Méjico después de la desaparición de su compañera Silvia Mónica Quintela. Cursó la carrera de Agronomía en la Universidad de Buenos Aires que quedó inconclusa como consecuencia de la intervención y una expulsión consiguiente.
A su regreso al país en 1983, continúo con la búsqueda de su hijo iniciado por las abuelas Sara Elena de Madariaga y Ernestina “Tina” Dallasta y que había nacido en cautiverio. En un principio fue coordinador de los equipos técnicos de Abuelas y luego fue parte de su mesa directiva.
Como en el relato bíblico, Abel tuvo su Caín, que fue la dictadura establishment- militar. Esa que le arrebató a su compañera, que estaba haciendo su residencia de cirujana en el Hospital Municipal de Tigre, mientras militaba con su compañero en la columna norte de Montoneros. Fue detenida en Florida, en el Gran Buenos Aires. Sus compañeros la conocían como María. Tenía apenas 28 años. Fue llevada al Centro de Detención El Campito, en Campo de Mayo, cuando ya tenía un embarazo de cuatro meses. Ese que describe Serrat para situaciones normales: “Se le hinchan los pies./ El cuarto mes/ le pesa en el vientre/ a esa muchacha en flor/ por la que anduvo el amor/ regalando simiente.” La preocupación por las consecuencias de las torturas. El transcurrir de una espera deseada en condiciones tan precarias y con la incertidumbre que el nacimiento sea la sentencia de muerte de la madre. Muy lejos de lo que describe el notable cantautor español para una situación normal: “Si la viese usted/ mirándose/ feliz al espejo.../ Palpándose el perfil/ y trenzando mil/ nombres en dos sexos.” Pero aún en un campo de concentración, no se arrían, muchas veces, las esperanzas y las utopías. A su futuro hijo decidió llamarlo Francisco como lo había acordado con Abel Es tal vez más fácil pensar que Silvia le hablara a ese hijo que llevaba en su vientre como lo hizo otra compañera en la misma situación, María del Carmen Gualdero de García, que le escribió a su futuro hijo: “Porque no duerma mi hijo / en una cama de helio / Recogeré el aire de donde queda / Cosecharé el amor de donde pueda...../ Porque no enturbien el agua que beba / Porque no ensucien el mar ni la hoguera / Reuniré el sudor de las luciérnagas / El llanto rebelde de su padre y beberá / de las cuencas de miel de las abejas / De las vacas no contaminadas / De las napas profundas de la tierra... Andaremos los caminos / yo, con los ojos asombrados / Tu con los ojos limpios, nuevos / Andaremos los caminos palmo a palmo, tierra a tierra / Si es que para ese día tu y yo quedamos / Si es que nos dejan, si es que nos dejan...Hijo mío “.
El sobreviviente Juan Carlos Scarpati a quién Silvia atendió cuando llegó herido de ocho balazos relató “ que cuando los partos comenzaron a realizarse por cesárea programada en el Hospital Militar de Campo de Mayo, Silvia dio a luz de esa forma, volviendo al día siguiente sin el bebé. Le dijo entonces que pudo estar unas horas con su hijo y que el mismo le habían prometido iba a ser entregado a su mamá”

FRANCISCO

Cuando llegó a la casa de sus apropiadores, aún no se le había caído el cordón umbilical. Lo inscribieron nacido el 7 de julio de 1977 como Alejandro Darío Gallo, hijo de un oficial de inteligencia del Ejército Víctor Alejandro Gallo y de Inés Susana Colombo, a quién su esposo le dijo que había un niño abandonado en Campo de Mayo por lo que ella le pidió que la trajera.

Francisco convivió con los hijos biológicos del matrimonio, Guadalupe, un año mayor y Martín, dos menos. Su infancia fue durísima. Gallo que participó del asalto de una financiera y asesinato de una familia conocido como “Masacre de Benavides”, es un personaje extremadamente violento. En una entrevista realizada por Diego Martínez en Página 12, Francisco contó: “Yo era su juguete de guerra. El tipo era nazi. Odiaba a zurdos, judíos y negros. La infancia en San Miguel fue con violencia física y psicológica: en lugar de los Parchís nos hacía escuchar marchas patrias. A los catorce años los apropiadores se divorciaron .La violencia siguió. Un día entró con una pistola, le rompió el tabique a ella y me gatilló en la cabeza. La música y el secundario me acercaron al tema de la dictadura. Era punk, iba a los recitales, estaba bien informado, incluso fui a alguna marcha….La separación y las detenciones de Gallo jugaron a favor. Tuve la libertad de formarme sólo. A los dieciséis empecé a trabajar de cadete: fue mi independencia. Es que te crían con miedo….A los veinte empecé a hacer malabares, a viajar como artista callejero, y a formarme, a ser yo como persona….A mis novias las trataba como a una madre. Les hacía una escena cuando se iban. Me faltaba algo, la mujer que me habían sacado, todo lo natural que puede tener un hombre….Malabareando recorrió el país y el sur de España. Luego la apropiadora lo echó. “Se lo agradezco, me generó enormes dudas. Al estar sólo te planteas un montón de cosas”

Fueron dos amigos, Juan y Cristian y Lucía una ex novia, que lo impulsaron por el camino de la búsqueda de la identidad. Siempre le había quedado además la duda que sus compañeros lo encontraban tan diferente a sus hermanos.

Hace poco, cuenta en la revista Debate a la periodista Carolina Reve: “viví un episodio muy feo con Gallo. Yo le pido entrar a su empresa de seguridad porque sus otros dos hijos trabajaban ahí. Pero a la semana me echa con cualquier excusa y me lleva a trabajar como custodio de camiones para un amigo. Es así como terminé trabajando con un grupo de ex policías y militares en medio de armas truchas. Un grupo de fascistas de San Martín que hasta tenían la foto de Videla. Y un día me mandó a un aguantadero y quedé en medio de un tiroteo. Yo no podía entender como un padre exponía así a su hijo. Hasta los compañeros se lo preguntaban. Quería hacerme desaparecer.”

Emprendido el camino en busca de su identidad se hizo el análisis de sangre el 4 de febrero. Pero antes de ir a Abuelas buscó un atajo. Se lo contó así al periodista Diego Martínez: “ ¿ Soy adoptado?- indagó a la falsa abuela paterna. ¿ Querés tomar algo? – lo eludió. “Loca como el hijo” pensó él. A horas de visitar a Abuelas le dio la última chance a la apropiadora….-Decime la verdad ¿ Soy tu hijo? golpeó la mesa. Silencio. ¡ Hablá! ¿ Soy tu hijo? gritó. La mujer negó con la cabeza” Ahí le confesó que lo habían traído de Campo de Mayo.

Francisco fue con su apropiadora a Abuelas, donde lo recibió un psicólogo cálido y comprensivo de nombre Marcos.

SILVIA Y ABEL

Ambos militaban en la columna norte de Montoneros. El relato del primer encuentro lo realiza Marcelo De Angelis en Miradas al Sur: “Durante su primer plenario de la JP en La Cava, entre tantos compañeros nuevos de los distintos barrios, dos chicas lograron llamar su atención. Eran dos jovencitas, muy bien vestidas, muy coquetas, que desentonaban en el entorno de la villa. Como era habitual la reunión terminó con vino y choripán y Abel aprovechó la oportunidad para hacer contacto. Las chicas eran Silvia Mónica Quintela a quien sus compañeros llamaban María y Beatriz Recchia García conocida como Tina. – Ustedes dos están muy bien vestidas para venir acá- dijo él, tratando de imponer su jerarquía (era responsable de la JP de San Isidro) Sin dejarse intimidar, Silvia le retrucó de entrada – Nosotras tenemos mejor minuto que vos- En la jerga, tener un minuto era tener una coartada…..A fines de 1974 ya eran novios, pero aún no podían convivir. La organización no les había asignado una casa, y ella vivía con su madre Ernestina Tina Dallasta Quintela, mientras hacía el último año en la residencia de Cirugía en el Hospital de Tigre ( donde el jefe de cirugía tenía una hija Ana María González, amiga a su vez de la hija del General Cesáreo Cardozo, a quién le puso una bomba debajo de la cama) , y una guardia en la Clínica Olivos. La militancia lo ocupaba casi todo, era nuestro proyecto de vida rememora Abel. Desde ahí tratamos de tener una vida en pareja……En esos tiempos escasos y preciosos – generalmente los fines de semana- iban a pasear al Tigre, lugar que Silvia amaba……Había nacido el 27 de noviembre de 1948 en Punta Chica, un balneario del Partido de San Fernando, por eso su infancia está poblada de tardes de calor en el río…….Por fin la Organización les asignó una casa a principios del 76 y comenzaron a convivir. Allí funcionaba una imprenta donde se imprimía Evita Montonera para el extranjero…..Silvia realizaba tareas de prevención con las madres de la villa para el cuidado del amamantamiento alimentación e higiene…..En septiembre de 1976 la Organización estaba diezmada y la Columna Norte abandonada a su suerte….Por entonces Silvia tenía mucho trabajo interno, atendiendo a los numerosos heridos de la Organización.”

Ante una situación de derrota irreversible, Silvia y Abel tomaron la decisión de irse en el mes de febrero de 1977. Pero eso no fue posible porque el 17 de enero de 1977 Silvia concurrió a una cita cantada debido a un mensaje de Yoli ( la Doctora Graciela Eiroa, también desaparecida) a cuatro cuadras de la Estación Florida. Ahí la esperaban tres Falcón que la introdujeron violentamente en uno de ellos. Es posible que en otro de esos autos emblemáticos estuviera Yoli también secuestrada.

EL ENCUENTRO

Miércoles 17 de febrero. Bar de la Costanera Sur. Marcos se encuentra con Alejandro Ramiro a quién le informa que su verdadero nombre es Francisco Madariaga Quintela, y que su papá es compañero suyo. Emprenden el viaje hacia la sede de abuelas.

Cuenta Francisco: “ Abren la puerta. Veo un montonazo de gente aplaudiendo y Abel esperando, rodeado, porque es importante acá. Nos dimos un abrazo, lloramos, fue buenísimo.” Cuando ese abrazo eterno terminó provisoriamente, Francisco tuvo fuerzas para repetir varias veces gracias, gracias y afirmar: “NO PUDIERON”

Cuando nos dejaron solos, le pedí una foto de mi mamá” Hoy Francisco tiene más edad que la que tenía su madre cuando la asesinaron
Y luego disparó frases como: “No tener identidad es como ser un fantasma”. O “Ser apropiado es como estar preso, como vivir dentro de una mentira”
A su vez Abel estaba de vacaciones cuando se conoció el resultado del ADN que revelaba que había encontrado al hijo buscado durante interminables 32 años. Se lo fueron a decir Estela y Claudia Carlotto con Cocó (encargada del departamento de genética de la Asociación). Cuenta Abel: “ Cuando las vi llegar a las tres brujas casi me muero, me tocó a mí”, pensé inmediatamente.

NO PUDIERON

Recuerda Abel, que cuando brindaron el 31-12-2009, le dijo a Estela: “Este es nuestro año”. Ojalá que el vaticinio se cumpla y la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo encuentre a su nieto Guido a quién hace muchos años, el 24 de junio de 1996, le escribió esta carta pública: “Hoy cumples 18 años.....y quiero contarte cosas que no sabes y expresarte sentimientos que no conoces“.“Tus abuelos formamos parte de esa generación que asigna a cada fecha un valor especial y singular. El nacimiento de un nieto es una de esas fechas. El bautismo (o no), los primeros pasos, la comunión (o no), la caída del primer diente, el jardín de infantes, el delantal blanco y el pedido de: abuelita “enséñame las tablas”. Son momentos que trascienden. Por eso esta fecha, en que cumples 18 años pasará a ser especial y singular como todas las otras que no pudimos vivirlas contigo. Porque te robaron de los brazos de tu mamá Laura a las pocas horas de nacer, en un hospital militar, esposada, custodiada, para luego furtiva y arteramente robarte para un destino incierto. Estarás creciendo en tus soñadores y bellos 18 años con otro nombre, Guido. No es tú papá y tú mamá los que festejen contigo el ingreso a la adultez, sino tus ladrones. Lo que no se imaginan es que en tu corazón y tu mente llevas, sin saberlo, todos los arrullos y canciones que Laura, en la soledad del cautiverio susurró para ti, cuando te movías en su vientre. Y despertaras un día sabiendo cuanto te quiso y te queremos todos. Y preguntaras un día donde puedo hallarlos. Y buscaras en el rostro de tu madre el parecido y descubrirás que te gusta la opera, la música clásica o el jazz (¡que antigüedad!) como a tus abuelos. Escucharas Sui Generis o a Almendra, o Papo, sintiéndolos en lo profundo de tu ser porque así lo sentía Laura. Despertaras, querido nieto, algún día de esa pesadilla, y nacerás para tu liberación. Te estoy buscando. Te espero. Con mucho amor. Tu abuela Estela“.

Cada vez que un nieto recupera su identidad, se lo arranca de las sombras, es un agujero en el manto de impunidad. Parafraseando al Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria se puede decir: Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos. Algunos de los dolores que quedan son los nietos que nos faltan.

Por eso con cada nuevo joven que recupere su identidad, sonará más fuerte la frase de Francisco: NO PUDIERON. Y se volverá a escuchar la letra de Serrat: “De vez en cuando la vida/ toma conmigo un café/ y está tan bonita que/ da gusto verla/ Se suelta el pelo y me invita/ a salir con ella a escena./ De vez en cuando la vida/ se nos brinda en cueros/ y nos regala un sueño/ tan escurridizo/ que hay que andarlo de puntillas/ para no romper el hechizo.”
28-02-2010

Fuente: No pudieron

viernes, 29 de octubre de 2010

Homenaje a Néstor Kirchner

Néstor Kirchner; constructor de una Latinoamérica mejor.



http://www.youtube.com/watch?v=f-4pJ5T0HL4

miércoles, 27 de octubre de 2010

Mariano Ferreyra

Repasemos las siguientes afirmaciones, conjeturas, preguntas.

Pedraza es un miserable. No hubo dos bandos enfrentados sino uno solo.
Las policías Bonaerense y Federal son sospechosas tanto por el hecho en sí como por sus antecedentes.
La intervención de barrabravas asienta la mirada sobre el matonismo de la patota sindical. Si el bando fue uno solo no hubo enfrentamiento, como apuntó alguna prensa canalla, sino emboscada. La Unión Ferroviaria debe hacerse cargo de la conducta de sus encuadrados, y de todo cuanto se desprenda de los negocios que implementa. Las empresas tercerizadas son socias del gremio, y por tanto de la patota. El Gobierno tiene responsabilidad porque queda expuesto, en episodios como éstos, que apaña o tolera la precarización laboral y a los sindicalistas que la fomentan.
Las empresas involucradas, dicho sea de paso, no abrieron la boca. “Un zurdito menos”, se le escuchó decir a uno de los agresores de acuerdo con el testimonio de un fotógrafo de Clarín.
Los grandes medios descubrieron o amplificaron, abruptamente, el ultraje de la precariedad laboral.

Cuando atacan por las barbaridades y deficiencias del Gobierno, llámese el bochorno del Indek o los privilegios para los empresarios amigotes, no atacan por eso. Agreden por lo que los jode en los/sus símbolos estructurales. Y lo que los jode es tan enorme, aun tratándose de casi elementales detrimentos en sus eternas inmunidades de clase, que si tienen que usar a un pibe asesinado no lo dudarán ni un segundo. Es una frase hecha pero de puntería muy difícil de desmentir: a este Gobierno le caen encima por lo que hace bien, no por sus defectos reales.

El pibe militaba a pie firme contra las condiciones que generan a los hijos de puta que lo mataron. Y en lo tocante a la parte más directa de su tragedia, contra un modo de representación sindical y sus sucedáneos de mafias, esbirros, mercenarios, negociados, que son igualmente una tragedia subsistente para los valores democráticos. El gobierno nacional, al que otros hijos de puta de apariencia atildada pretenden enrostrar culpabilidad por el asesinato, tiene la tarea de no conformarse con la identificación de los homicidas.
Hay que acabar con los que conocemos todos. Por el pibe, por tantos otros y en defensa propia, al fin y al cabo. Suena a mera retórica, a consigna de sentido común, pero ¿acaso se puede decir y, sobre todo, esperar otra cosa?

Mientras haya Pedrazas no habrá paz. Se los enfrenta con militancia y con denuncia persistente. Pero la avanzada, la ejemplaridad, empieza por el Gobierno. Por lo que el Gobierno demuestre como vocación política para defenestrarlos. Si la tuvo y la tiene en la decisión de no reprimir, que es quizás uno de sus logros liminares precisamente porque le puso freno a la muerte, debe anotar que hace falta igual disposición para quitarse de encima las lacras que –a título de defender al oficialismo, como si fuera poco– le tiran un muerto de todos modos.

Fuente: Los que conocemos todos

domingo, 24 de octubre de 2010

En la puerta...

Contrarrestando la campaña en contra, YA pegué, a la vista de censistas y vecinos:




(http://3.bp.blogspot.com/_06WD3U8mVwo/TMR9hofuNrI/AAAAAAAAAgg/mm6ypGOHciA/s320/CENSO.JPG)

Obviamente, para que hagan otro tanto.


Debido al fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, hoy estamos de duelo.

lunes, 18 de octubre de 2010

Los monos sabios

Hay una antiquísima leyenda china que cuenta que los dioses enviaron tres monos mensajeros para que delataran las acciones malas de los hombres, mediante un conjuro mágico. Cada mono tenía dos virtudes y un defecto, y el conjuro funcionaba en el siguiente orden:

Kikazaru: representado como el mono sordo, era el encargado de utilizar el sentido de la vista para observar a todo aquel que realizaba malas acciones para transmitirselo a Mizaru mediante la voz.
Mizaru: era el mono ciego. No necesitaba su sentido de la vista, puesto que se encargaba de llevar los mensajes que le contaba Kikazaru hasta el tercer mono, Iwazaru.
Iwazaru: el tercero de los tres monos era el mono mudo, Iwazaru, que escuchaba los mensajes transmitidos por Mizaru para decidir la pena de los dioses que le caería al desafortunado y observar que se cumpliese.

Más allá de su evolución en el tiempo, esta leyenda es un compendio maravilloso de la vida social y de la actitud del hombre. Los dioses encargaron la misión a un grupo, no a uno sólo, y cada uno de ellos tenía virtudes pero un defecto. Uno era sordo, otro ciego y otro mudo, pero se complementaban entre sí, conocían su rol y lo cumplían de acuerdo a las instrucciones de los dioses.


El orden se formaba y se ejecutaba en un sentido grupal, y cada uno de los que detentaban esa condición sabia que necesitaba del otro, porque tenía una incapacidad o un defecto. Las sociedades modernas muchas veces se olvidan de dichas condiciones y asumen una actitud inconfundiblemente autoritario disfrazada de paternalismo.

Cuántas sociedades viven años, décadas, sin poder elegir su estilo de vida, sus representantes, porque los líderes manifiestan que no estan preparadas o que sólo ellos pueden decidir. O me votan a mi, o vuelve el desastre que ya hemos vivido. Suena conocido, y se repite sobretodo en las jóvenes naciones latinoamericanas, que pendulan entre el poder electo y el poder de facto, y entre la libre expresión y el autoritarismo, de cualquier índole, de izquierda, de derecha, de centro, antiguo, nuevo, antiquísimo o novísimo.

A la figura de los monos sabios, he antepuesto dos imágenes que se le oponen, el del borrego y el del asno. El borrego es un animal joven, inexperto, que necesita crecer y capacitarse. Proclive a ser confundido por algunos más expertos o más adultos, y llevados a realizar no su voluntad, sino la de los que los confunden. Muchos sectores de nuestras sociedades adoptan esa actitud, por temor, por indiferencia, por comodidad, por ignorancia o por conveniencia.

El peligro de esta actitud es que se propaga a otros miembros del sector y a veces a otros sectores. El asno es un caballo pequeño, orejudo, que en su segunda acepción adopta la figura de una persona sin luces, ignorante o desubicada. Muchos sectores con poder, adoptan la figura del asno, sienten tanto poder que muchas veces su comportamiento obra en su contra, y el de sus congéneres, obligando a muchos a seguirlos en sus desatinos.

Siguen empecinados y obsecuentes con su conducta, sin comprender, a veces también sin darse cuenta, que los deteriora, los desubica y los retrasa en la consecución de sus proyectos. Muchas veces uno siente la congoja y la tristeza de estar ante una sociedad de borregos y asnos, en lugar de una sociedad de monos sabios. Volvamos a la leyenda. Los monos sabios son enviados de los dioses. Por lo tanto son necesarios, y están en el cuerpo social aunque a veces no se noten.

A través del tiempo hemos visto muchas veces cómo han pasado inadvertidos para su momento, y como otros han rescatado su valor y su mensaje y sobre todo su marca, el haber señalado los males y el haber intentado que sean cumplidas sus penas. Lo importante es percibirlos en su tiempo, escucharlos, tener en cuenta sus reflexiones y tratar de sacar provecho de ellas.

Confrontarlas con la actitud que tenemos ante la vida, ante la sociedad, y ante nuestros contemporáneos, y en alguna medida tratar de cambiar para ser mejores. Recuerdo una frase de un periódico argentino atribuida a Sócrates: Dios me puso sobre la ciudad como un tábano sobre un noble caballo, para aguijonearlo y mantenerlo despierto.

Fuentes: Blog de los lectores
Significado de los tres monos sabios

lunes, 11 de octubre de 2010

Relaciones frías

Por Juan Sasturain

No es fácil enamorar a una mujer que tiene freezer.
Uno llega con palabras frescas y ella tiene –congeladas en el freezer– las que le dijimos una hora o dos años atrás.
Descongela y dice:
“Comamos primero lo de ayer, hagamos una cena fría con estas sobras de abandono, estos restos de despedida con que me dejaste plantada”.

No es fácil convencer a una mujer que tiene freezer.
Uno llega con un abrazo inédito, las yemas de los dedos renovadas, huellas flamantes para nuevas sensaciones, y ella tiene –en un helado estante del freezer– las marcas de nuestras últimas manos puestas sobre su sensible corazón, los guantes con que abofeteamos su esperanza, el dibujo de nuestro viejo codo acodado a la mesa donde le dijimos que no daba para más.

No es fácil amar a una mujer que tiene freezer.
Uno va en busca de sus hermosas tetas y ya no están, tibias, ahí donde solían, sino en el freezer y hay que aceptarlo. Todo tiene un tiempo de deshielo, un tiempo de cocción. Las estaciones duran minutos; los años, meses que se disuelven en segundos para la mujer que tiene freezer.

No es fácil ser el amor de una mujer que tiene freezer.
Hay que esperar. Encontrar una percha helada y cómoda donde quedar colgado y ponerse ahí. Hasta que una noche ella sienta un vacío en la boca del estómago, en el costado de su cama, y vaya entregada al freezer.
Conviene estar en la primera fila.

Para esas sensaciones bruscas se preparó el famoso Disney –dicen–, pero uno siempre espera que le vaya mejor que al pobre Walt, vivo de olvido, muerto de frío: “No se puede matar a la mamá de Bambi, hacer sufrir a Dumbo y esperar que todo termine bien y sin explicaciones”, dice la mujer que va del freezer al cine y por la vida.

No es fácil olvidar a esa mujer que tiene freezer.
Se nos ha congelado en la memoria y sólo queda aguantar el remoto, ruidoso deshielo. Habrá que estar en el momento justo en que se parte el Perito Moreno de su corazón, aprovechar la grieta para colarse mientras los japoneses registran que por fin, que valió la Pena.

sábado, 9 de octubre de 2010

La mujer que limpia


Aldana venía las 9 de la mañana, cuando yo estaba en el medio de mi noche de sueño. Por eso, al principio, me despertaba de un timbrazo, yo le abría la puerta dormido, le daba algunas indicaciones y me volvía a meter rápido en mi habitación. Después de unos meses le di la llave y le dejaba una notita con lo que tenía que hacer. La noche anterior revisaba la casa para no dejar cosas de valor tiradas por ahí. Lo único de valor que tengo es un Ipod y una laptop, así que esas eran las dos cosas que escondía.

Entre sueños escuchaba el ruido de la llave en la puerta, a la mañana siguiente. La adivinaba dejando el bolso sobre el sofá, escuchaba el clic del interruptor de luz, la imaginaba inclinándose sobre la notita que le había escrito y luego caminando, escuchaba la puerta corrediza de la cocina y luego el ruido de sopapa despegándose de la puerta de la heladera, las puertas de la alacena (estaba decididiendo si tenía que comprar algo más, elementos de limpieza o algún ingrediente para cocinar lo que le había pedido), luego iba al baño y finalmente se escuchaba el ruido de la puerta de entrada cerrándose, cuando se iba a comprar. Yo me dormía otra vez, pero volvía a despertarme por unos pocos segundos durante toda la mañana, por algún ruido: la cuchilla picando verdura, un mueble que se corría, el cepillado de la bañera para despegar el jabón, la puerta de un ropero que se abría para colgar la ropa ya planchada.

Pasado el mediodía me golpeaba la puerta para limpiar la habitación. Me ponía un jogging roto que dejaba al lado de la cama y salía de la habitación, medio dormido. Ese era el mejor momento, cuando abría la puerta de la habitación y sentía el olor al brillo del piso mezclado con la comida. Me hacía acordar a cuando era chico. Mi mamá no cocinaba mucho, pero sí embadurnaba la casa con los olores de la limpieza. Enceraba casi todos los días, así que yo me despertaba con el rugido espiralado de la enceradora, el olor a cera y a veces el olor a milanesas. Yo dormía en un sofá-cama en el living, y por eso si había que recibir a alguien me tenían que despertar. Rápidamente se ordenaba el living, se tiraba un poco de desodorante de ambientes y se daba vuelta el colchón del sofá cama para que quedara la cuerina hacia arriba. Yo me queda esperando en el pasillo a que el invitado se fuera abrazado al bollo de sábanas, en pijama, dormitando con la cabeza contra la pared.

De a poco Aldana fue aprendiendo. No le tenía que indicar qué cocinar, elegía ella. Hacía más cosas. Iba a buscar la ropa al laverap, la planchaba. Iba al supercado, compraba lo necesario. Ordenaba los libros. Me organizaba los cajones. Y sólo hablamos cuando al final le tenía que pagar.

Un día me contó que su marido tenía cáncer. Se le notaban las ojeras, la cara pinzada por los tirantes de la angustia. Me contó cómo su marido empezó a sentirse mal, los estudios que le hicieron, el diagnóstico que fue volviéndose cada vez más nítido. Trató de contener las lágrimas pero no pudo y siguió hablando con la voz ahogada. Yo sentí que debía abrazarla, pero me quedé clavado donde estaba, apoyado contra la pared. Si le doy más confianza va a llamarme por teléfono varias veces por semana, pensé, y me va a contar los detalles del deterioro, del dolor, de la impotencia. Las cosas que se me ocurrieron para decir me sonaron todas falsas y estúpidas, así que me quedé en silencio. Después le dije que se fije, que si se quería tomarse un tiempo y no venir, que podía buscar a otra persona, y luego ella podía volver, que yo le iba a guardar el trabajo para ella. Me dijo que gracias, pero que necesitaba el dinero en ese momento.

A partir de ese momento, y durante meses, cada vez que salía de la habitación, dormido, ella decía: “Bueno, esta semana…” y empezaba a contarme las visitas a médicos, los tratamientos que no funcionaban, los trámites en la obra social. Era un recorrido itemizado por todos los intentos de curar o de prolongar. Yo sentía que ese relato estaba destinado más a ella que a mí, una manera de ordenar las cosas, precariamente, en secuencia. Yo aprendí a decir algunas frases intrascendentes. Decía mucho “quizás”, una palabra que nunca uso. Siempre uso “capaz”, pero en ese momento “quizás” me parecía más apropiado.

En todo ese tiempo ella nunca preguntó nada sobre mí. Sólo sabía los datos básicos de mi trabajo, de lo que como, y poco más.

A los pocos meses el marido murió. Me enteré por un mensaje que dejó en el contestador, diciendo que no iba a venir por un tiempo, que me iba a avisar cuando pudiera venir otra vez. Se le quebró la voz y cortó. La llamé al día siguente para decirle que lamentaba lo que había pasado. No dije nada más. Ella me contó qué fue todo lo que se trató de hacer en la última semana. Se notaba que ya había contado esto de la misma manera muchas veces, y me lo contó a mí porque sintió que tenía que darle un final al relato de todos esos mediodías, antes de abrir la puerta del horno o destapar una cacerola y mostrarme lo que había cocinado.

Pasaron unos 6 meses hasta que volvió a comunicarse, diciendo que quería volver a trabajar. Cuando la vi noté las secuelas del dolor en su cara, pero también noté que se había maquillado un poco. Se quejó de dolor en las cervicales. Le dije que no se preocupe tanto por la limpieza, que pase el escobillón y quite el polvo de los muebles. Me interesaba más lo que cocinaba, y ella pareció aliviada con mi sugerencia. Se notaba que le gustaba cocinar más que limpiar. Me contó que estaba terminando un curso de catering y que después iba a hacer uno de computación. Como estaba dando talleres literarios en mi casa, le pedí que hiciera comida para mí y también para el taller. Hacía cosas elaboradas: canapés, brochettes con albondiguitas, fiambre y tomates cherry, etc. Después, a la semana siguiente, me preguntaba qué respuesta había generado su comida. Incluso me dijo que iba a hacer tarjetas así las repartía entre mis alumnos. Se esforzaba cada vez más y sus platos se iban poniendo cada vez más elaborados.

Un día me contó que había conocido a un hombre en el colectivo.

- Estaba de traje – dijo -. Parece un galán de telenovela. Me miró y a mí me dio verguenza, no pensé que me miraba a mí. Vi que anotaba algo en un papelito y cuando se bajó me lo dio. Era su teléfono. ¿Qué hago, lo llamo?

Le dije que obvio que sí, que lo llamara.

- Ya lo llamé – me dijo, riéndose -. Hablamos todas las noches como dos horas. Trabaja mucho, lo único, así que todavía no nos vimos, pero esta semana me saca a cenar.

Aldana se compró un celular, y ahora lo que me despertaba durante toda la mañana era el bip creciente del celular, que sonaba cada 15 minutos. A medida que avanzaban los meses, Aldana se quejaba cada vez más de problemas físicos. Cada vez que iba a un médico le diagnosticaban algo. Cuando yo salía de la habitación, dormido, ella decía: “No sabés, esta semana…”. Miopía, presión alta, desviación en la columna… y finalmente, artritis. Empezó a faltar, muchas veces sin avisar. Finalmente hablé con ella y le dije que me sentía mal haciéndola trabajar, cuando tiene tanto dolor en los huesos. Si querés podés venir solamente a cocinar, le dije. Me dijo que igual venir hasta mi casa era mucho viaje y que por suerte el novio le había dicho que la podía ayudar económicamente, y que por eso había pensado en dejar de venir,aunque no se animaba a decírmelo. Le dije que me parecía bien, que era una lástima que no pudiera venir más, pero que lo más importante era su salud. Me dijo que le daba mucha pena, porque más allá del trabajo y del dinero, me había tomado cariño. Se le cayeron algunas lágrimas pero enseguida se recompuso. Me contó que ya había terminado el curso de computación, y que el novio le había regalado una computadora usada. Me pidió el mail. Se lo di.

A los pocos días empecé a recibir decenas de mails. Fotos de amaneceres, poemas de Benedetti, chistes sobre las diferencias entre los hombres y las mujeres. Como mi email empieza con crodriguez, recibo siempre mucho email que no es para mí, sino para Celia, Carlos, Celeste, Cinthia, César o Camilo Rodriguez. Por eso no me di cuenta que los emails venían de ella y además su correo era “vidaypaz2458” y no contenía su nombre. Respondí el mail con un : “Por favor, no te conozco, no mandes más emails a esta dirección”. Varios días después me respondió: “Perdón, pensé que lo conocía, debe ser otro Christian Rodriguez. Aldana.” Me hice el tonto.

A la semana siguiente vino a casa a despedirse y a devolverme la llave. Me contó que había mandado mail pero que un rayado que tenía la misma dirección que yo la había mandado a pasear. Le dije que mejor me de su email así yo le mandaba un correo y quedábamos conectados. Apenas le mandé empezaron a llegar todos los grandes éxitos del spam: el poema de que sólo hay un par de huellas en la playa porque en esos momentos te llevaba en mis brazos, el hotmail se va a volver pago si no hacés tal cosa, lo del activia es una mentira, etc. Esperé unos días y le mandé un correo contándole que por mi trabajo recibo decenas de mails por día, y que por eso sólo puedo responder a los que me están dirigidos en forma personal. A los pocos días me llegan unos pocos correos con cadenas, pero ahora les agrega a la línea de tema del correo un “CHRIS MIRA ESTO!!!”. Por ejemplo: “CHRIS MIRA ESTOO!!! Los ventiladores de techo causan cáncer (estudio Universidad de Maryland), Difundir, NO ES CADENA!”.

Me resigno a hacer 20 clics todos los días para borrar los correos de Aldana.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Corporación Farmacéutica

Por Pedro Lipcovich

Representantes de laboratorios estatales y especialistas se reunieron para debatir la producción de medicamentos por parte del Estado. Se plantearon objetivos y experiencias.
Esta discusión no sólo concierne a la producción pública de medicamentos, sino al modelo de país.

Para calibrar las fuerzas que deben vencerse, es necesario recordar que “la primera planta pública de fabricación de medicamentos fue instalada por Ramón Carrillo, en 1950, y esa fue una de las causas más importantes de su desplazamiento como ministro de Salud Pública en 1954; cuando el ministro Arturo Oñativia intentó enfrentarse a las empresas de medicamentos, cayó un gobierno” (el de Arturo Illia, en 1966).

"Cuando el Estado desaparece como productor público, la corporación farmacéutica se reposiciona y vuelve al capitalismo salvaje neoliberal”.

Fuente: El remedio al precio de los remedios

martes, 7 de septiembre de 2010

Noticias breves

El teorema de Magnetto
Una encuesta de Poliarquía afirma que entre enero y agosto la imagen negativa de la presidenta Cristina Fernández descendió de 52% a 38%, mientras que su imagen positiva repuntó de 21% a 36%. A su vez, la Presidente subió de 33% a 41% en su aprobación de gestión.
Otras encuestadoras dan más alta la imagen positiva de la Presidente.

Alerta roja en las corporaciones
El Día Nacional de la Industria, Sergio Berensztein les dijo a un selecto grupo de empresarios y lobbistas que tanto Néstor como Cristina Kirchner habían mejorado de manera notable su posicionamiento frente a la opinión pública, en la ciudad de Salta ante un público de mayoría antigubernamental.
Los datos brindados en esta conferencia fueron levantados sólo por la revista Fortuna, del grupo Perfil, pero hasta ahora cuidadosamente ignorados por los grandes medios nacionales. Entre ellos, La Nación, para la cual Berensztein hace encuestas regularmente desde hace años.
Clarín y La Nación pueden intentar ser los voceros del empresariado. Pero por más que recurran a pronósticos de catástrofe, los números de la economía y los de la opinión pública dan cuenta de otro país, bastante distinto al del momento en que se apropiaron de Papel Prensa.

Papel Prensa: Se mantiene firme la intervención
La intervención judicial de Papel Prensa es el centro de una disputa entre dos contendientes. Uno es la Sala C de la Cámara Comercial, que el último día de agosto emitió seis resoluciones a favor de los accionistas privados del monopolio de papel de diario, entre ellas el levantamiento de la intervención. El otro es el juez nacional de primera instancia en lo Comercial, Eduardo Malde, que el viernes resolvió la continuidad de la intervención judicial.

La verdad, según Clarín
En un plazo no mayor a quince días, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación presentará una nueva querella –basada en el informe Papel Prensa-La Verdad– en la causa que investiga si la transferencia de acciones de la empresa del Grupo Graiver a los diarios Clarín , La Nación y La Razón fue realizada mediante la comisión de delitos de lesa humanidad. La causa se encuentra en el Juzgado Federal Nº 3 en lo Correccional Criminal de La Plata, a cargo de Arnaldo Corazza.
A los comunicadores del monopolio se les escapa, alguna verdad. La notita sin firma del jueves pasado, titulada “Violencia, mentiras y peleas” es un ejemplo. Allí se cita una entrevista radial a Rafael Ianover, testaferro de David Graiver que tenía a su nombre acciones A de Papel Prensa hasta que fue obligado a firmar su traspaso. Dice Clarín : “‘¿Le consta que Héctor Magnetto (de Clarín ) o Bartolomé Mitre (de La Nación) pudieran haber amenazado para quedarse con las acciones de Papel Prensa?’, le preguntaron. ‘No, para nada. El acuerdo (de venta) se firmó el 2 de noviembre de 1976. Allí, Patricio Peralta Ramos (de La Razón) me aseguró que a mí no me iba a pasar nada. No obstante, a mí me secuestraron el 12 de abril de 1977’, dijo”. Con eso, para Clarín , Magnetto quedaba despegado. Lo que el artículo no dice es que Magnetto, Mitre y Peralta Ramos habían armado Fapel, el sello de goma que sirvió para la apropiación y que operaban coordinadamente frente a los integrantes del Grupo Graiver.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cancha embarrada

Por Washington Uranga
La cancha está embarrada. Es la definición que se da en el barrio a este tipo de situaciones. Pero en la política argentina la cancha no está embarrada desde ahora, ni por imperio de “los Kirchner” como suele decirse desde algunos lugares de la oposición. La cancha está históricamente embarrada a partir de los manejos que distintos, sucesivos y alternados grupos de poder económico han hecho de los intereses del país, es decir, de los derechos de los argentinos y de las argentinas de a pie. Es cierto que es mejor, más sano para todos, más democrático y también más justo jugar limpio. Es cierto también que nada justifica el “ojo por ojo” y tampoco la conducta abusiva de unos puede dar por válida una reacción del mismo tipo desde la vereda opuesta. Pero resulta casi ridículo que aquellos que han violado sistemáticamente todas las garantías, abusado del poder en propio beneficio, atropellando y avasallando, actúen ahora como mansas palomitas, rasgándose las vestiduras por la presunta falta de “seguridad jurídica” y atropellos contra la “libertad de expresión”.
Dicho esto hay que volver a admitir que la cancha está embarrada. Que la pelea entre el Gobierno y el oligopolio económico político que ostenta la titularidad del grupo Clarín es una batalla política en la que se juegan intereses muy fuertes, decisivos para el destino del país. Una pelea cuyos verdaderos alcances no perciben o se niegan a ver gran parte de los dirigentes situados en la oposición. Como quedó demostrado en los hechos, el arco opositor no tienen escrúpulos en mostrarse solícitos a la convocatoria de la principal figura del grupo Clarín, léase Héctor Magnetto, para darle instrucciones sobre los pasos a seguir. Quizá crean que aquellos que ahora les dan órdenes mañana les devolverán presuntos favores. Quizás otros actúen por el rechazo que le producen las actitudes de ciertos funcionarios del Gobierno. Lo mismo les pasa a algunos empresarios, dirigentes religiosos y a ciertos comunicadores autotitulados “independientes”.

En cualquier caso: verdad, justicia y derechos humanos son batallas ganadas por el pueblo y son totalmente innegociables. No hay precio ni razón que justifique la traición a estos principios.

Fuente: Innegociable

lunes, 23 de agosto de 2010

Cambios políticos

Por José Natanson

La 125, origen de la crisis política más grave que atravesó el kirchnerismo, fue una decisión de política económica discutible pero en absoluto exótica, tal como se revelaría después, cuando el bajón de la economía mundial produjo una disminución del precio de la soja que hubiera llevado las retenciones a niveles inferiores al 35 por ciento.

Pese a ello, la oposición reaccionó como si se tratara de una dictadura populista y el Gobierno se obstinó en construir un enemigo, el campo, al que intentó pintar de un tono oligárquico inverosímil. Ese afán épico, esa necesidad epopéyica del kirchnerismo –detectable en cierta desmesura discursiva, en la forma de presentar algunas decisiones, como el último giro antes del abismo y en la búsqueda casi inconsciente de escenarios refundacionistas de ruptura– conspiró contra una resolución razonable al conflicto. Durante aquellos meses de locura, oficialistas y opositores actuaron como si estuvieran frente a una revolución, cuando en verdad se trataba de una medida normal de un gobierno que siempre se movió dentro de los límites, por otra parte muy amplios, de la democracia y el capitalismo; en otras palabras, que nunca traspasó las fronteras de un sistema bajo el cual es posible impulsar fuertes transformaciones pero donde la gestión y las políticas públicas ocupan un lugar predominante (e inevitablemente gris). Como señalamos en aquella oportunidad, Kirchner podrá ser un buen o un mal presidente, pero nunca podrá ser un héroe o un tirano.

Las cosas fueron cambiando. Cuando decidió impulsar la ley de medios, el Gobierno alentó un amplio debate ciudadano, con foros en todo el país y una participación intensa de las organizaciones que desde hace años venían defendiendo la iniciativa, en una apertura a la deliberación pública que le dio al proyecto una base de sustentación sólida. En el trámite, el kirchnerismo aceptó incorporar cambios, en particular la exclusión de las telefónicas, una concesión discutible desde el punto de vista técnico –la convergencia es inevitable y en algún momento habrá que volver sobre el tema– pero crucial para obtener otros apoyos (pero con la decisión dejó sin argumentos a algunos diputados de centroizquierda que hasta el último momento hicieron todo lo posible para evitar acompañar el proyecto).

Algo similar ocurrió con la ley de casamiento gay: sin ceder en su objetivo, el oficialismo se cuidó de reaccionar ante las críticas más duras, cuya respuesta dejó en manos de los militantes, y evitó agudizar la polarización pública. Ningún funcionario oficial descendió a los subsuelos en los que repta Alfredo Olmedo, el diputado de la campera amarilla, y la respuesta de Cristina a las declaraciones del cardenal Bergoglio no fue inmediata ni destemplada.

Estos dos casos confirman una idea que puede parecer obvia pero que en la intensidad del debate argentino vale la pena subrayar: es posible impulsar proyectos transformadores, incluso muy transformadores, sin tirar la casa por la ventana.

Desde luego, esto no implica caer en la ingenuidad de los mundos sin conflictos. En su libro En torno a lo político (Fondo de Cultura), la politóloga Chantal Mouffe cuestiona las visiones que sostienen que, en una sociedad democrática y a través del diálogo, es posible lograr el consenso total. Para Mouffe, esta perspectiva es no sólo falsa, sino también peligrosa, en la medida en que pretende neutralizar la disputa por alternativas. “El enfoque consensual, en lugar de crear las condiciones para lograr una sociedad reconciliada, conduce a la emergencia de antagonismos que una perspectiva agonista, al proporcionar a aquellos conflictos una forma legítima de expresión, habría logrado evitar.”

Toda decisión de política pública produce inevitablemente ganadores y perdedores, y pensar que es posible adoptar medidas que afectan intereses y valores sin generar resistencias es una estupidez pos política que no se sostiene. Una evidencia que, comprobada una y mil veces en la experiencia, debería servir como alerta de cautela y no como argumento para la parálisis decisoria, y en este sentido destaquemos, arbitrariamente y entre muchos otros, tres proyectos que –siguiendo la feliz metáfora de Martín Sabbatella, que suele expresar las posiciones más interesantes frente al Gobierno– podrían contribuir a elevar el techo del kirchnerismo.

El primero es el proyecto de ley de entidades financieras elaborado por Carlos Heller, que reemplaza la norma sancionada por la dictadura por una nueva, donde se establece que el 40 por ciento del crédito se destinará a las pymes y microemprendimientos, se fijan límites a la concentración de depósitos y se establecen topes a los costos de las transacciones.

El segundo es la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, copyright de Mercedes Marcó del Pont, para ampliar los objetivos de la entidad, hoy limitados por ley a proteger el valor de la moneda y establecer una coordinación más directa con la política económica. La iniciativa, reflotada en tiempos de conflicto con Martín Redrado, se fue apagando, y hoy el Central sigue funcionando con la Carta Orgánica sancionada por Domingo Cavallo en 1992, lo que priva a la nueva gestión de un marco normativo adecuado.

A diferencia de los anteriores, el tercer proyecto nunca entró al radar oficial: me refiero a la sanción por ley de la Asignación Universal para la Niñez, implementada mediante un decreto de necesidad y urgencia y corregida luego a través de diferentes disposiciones del Ejecutivo. Como sostiene el ex viceministro Daniel Arroyo, el riesgo no es que un futuro gobierno elimine las asignaciones ya concedidas, pues el costo político resultaría altísimo, pero sí que cierre el registro a nuevos beneficiarios. La experiencia demuestra que es posible: el Plan Jefas y Jefes de Hogar, pensado también como un beneficio universal para todos los desocupados con hijos, dejó de incorporar beneficiarios tras llegar a un tope de dos millones.

Como con la Carta Orgánica del Central, se trata de darle un marco institucional sólido, de normativizar –y, por lo tanto, dotar de solidez y sostenibilidad– iniciativas que ya se encuentran vigentes.

El momento parece propicio. En un clima social diferente al del año pasado, el Gobierno ha recuperado parte del amor popular perdido y viene ensayando una reconciliación con sectores que hasta no hace tanto tiempo le daban la espalda. Lentamente, los referentes más duros de la oposición, que asumieron el liderazgo del no kirchnerismo luego de las elecciones de junio, han ido dejando espacio a dirigentes que parecen cultivar una oposición más suave: el proyecto de 82 por ciento móvil elaborado por el socialismo, el GEN y Proyecto Sur –que a diferencia del presentado por la UCR, la Coalición Cívica y el PRO tiene la delicadeza de mencionar las fuentes de financiamiento– puede ser un indicio. Y lo mismo con las iniciativas de retenciones segmentadas o, en un plano más electoral, con el ascenso de Ricardo Alfonsín en la interna del radicalismo.

En este contexto, sería insensato morder la carnada e indignarse por las presiones de la Iglesia o la Sociedad Rural. En primer lugar, porque para eso están las corporaciones, para defender sus intereses frente al poder político, del mismo modo que lo hace Techint o el Sindicato de Camioneros o la cámara de exportadores de aceitunas con carozo. Pero también porque, en una mirada más serena de la coyuntura, no es difícil intuir las razones que se esconden detrás del tono de los más duros. Mi tesis es que el ascenso de una oposición menos radical y más dialogante, junto a la afirmación de un gobierno menos confrontativo, que no está dispuesto a morder otra vez el anzuelo de la confrontación pública, explica discursos como el de Biolcati, casi casi tan asombroso como el vestido que lució Patricia Sosa en el show de apertura.
Fuente: El anzuelo

domingo, 15 de agosto de 2010

Diputados y Senadores al desnudo

Por Edgardo Mocca
Elisa Carrió es el símbolo de una etapa política argentina.
La que empieza a insinuarse con el escándalo de los sobornos en el Senado para aprobar la más regresiva ley laboral de nuestra historia y la consecuente renuncia de Chacho Alvarez a la vicepresidencia del gobierno de la Alianza. En octubre de 2001 la ciudadanía expresaría en las urnas su repudio al rumbo asumido por el gobierno de De la Rúa y dos meses más tarde, en las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre, las manifestaciones populares sellarían en las calles el fin de esa experiencia política.

Aunque las escenas de aquel incendio social parezcan hoy lejanas en el tiempo, vivimos políticamente bajo la influencia que proyecta esa experiencia. La elección del año próximo podría estar señalando la desembocadura de ese ciclo de la política argentina.
Se juega si la política puede escaparse definitivamente de la jaula de hierro del sentido común cualunquista y antipolítico sistemáticamente construido por los grandes medios de comunicación.

La estrella central de la Coalición Cívica de un modo personalizado y mediatizado de hacer política parece estar llegando a su ocaso. Y ese ocaso podría estar señalando también los límites insalvables de la acción política exclusivamente centrada en la video-seducción, carente de entramados colectivos y de sustentos ideológicos.

Carrió se convirtió en la heredera de la centroizquierda republicana que había expresado el Frepaso en los años noventa. A su alrededor se nucleó una importante cantidad de dirigentes de ese origen, que habían soltado amarras con la experiencia de la Alianza, cuando ésta apareció nítidamente como una continuación vergonzante del proyecto menemista. El escenario de aquellos días era muy propicio para la penetración del discurso refundacional desarrollado en clave ética: las crisis como las de entonces llevan a las sociedades a profundas interrogaciones sobre su historia y sobre su futuro; las viejas explicaciones y las viejas retóricas son arrastradas por el vendaval de los acontecimientos. La consigna “que se vayan todos” había encarnado en planteos políticos de máxima radicalidad, muchos de ellos, de sectores políticos e intelectuales, habitualmente caracterizados por su moderación y su prudencia.

Hace rato que en la UCR se está tomando nota del cambio en el humor político de la sociedad que, visiblemente, ya no es el de los afiebrados días de la protesta agraria de 2008, ni el de los coletazos de la crisis mundial en 2009. La idea de seguir haciendo política, hacia 2011, con el tono y las consignas de entonces –que hoy siguen siendo las de Carrió y los oligopolios mediáticos– ha dejado de ser una estrategia recomendable.

Lo previsible es que Carrió y las personas que decidan seguir acompañándola doblarán indefinidamente la apuesta de la rabia antikirchnerista incondicional.
¿Puede volver Carrió sobre sus pasos? Difícilmente el radicalismo la ayude con mucho más que con gestos afectuosos y políticamente correctos

Fuente: El ocaso de una experiencia política

jueves, 12 de agosto de 2010

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domingo, 8 de agosto de 2010

Análisis político

La 125, origen de la crisis política más grave que atravesó el kirchnerismo, fue una decisión de política económica discutible pero en absoluto exótica, tal como se revelaría después.

Pese a ello, la oposición reaccionó como si se tratara de una dictadura populista. Durante aquellos meses de locura, oficialistas y opositores actuaron como si estuvieran frente a una revolución, cuando en verdad se trataba de una medida normal de un gobierno que siempre se movió dentro de los límites de la democracia y el capitalismo

Como señalamos en aquella oportunidad, Kirchner podrá ser un buen o un mal presidente, pero nunca podrá ser un héroe o un tirano.

Las cosas fueron cambiando. Cuando decidió impulsar la ley de medios, el Gobierno alentó un amplio debate ciudadano, con foros en todo el país y una participación intensa de las organizaciones que desde hace años venían defendiendo la iniciativa.

Estos casos confirman una idea que puede parecer obvia pero que en la intensidad del debate argentino vale la pena subrayar: es posible impulsar proyectos transformadores, sin tirar la casa por la ventana.

Desde luego, esto no implica caer en la ingenuidad de los mundos sin conflictos.

Toda decisión de política pública produce inevitablemente ganadores y perdedores, y pensar que es posible adoptar medidas que afectan intereses y valores sin generar resistencias es una estupidez que no se sostiene.

El primero es el proyecto de ley de entidades financieras elaborado por Carlos Heller, que reemplaza la norma sancionada por la dictadura por una nueva, donde se establece que el 40 por ciento del crédito se destinará a las pymes y microemprendimientos, se fijan límites a la concentración de depósitos y se establecen topes a los costos de las transacciones.

El segundo es la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, copyright de Mercedes Marcó del Pont, para ampliar los objetivos de la entidad, hoy limitados por ley a proteger el valor de la moneda y establecer una coordinación más directa con la política económica.


A diferencia de los anteriores, el tercer proyecto nunca entró al radar oficial: me refiero a la sanción por ley de la Asignación Universal para la Niñez, implementada mediante un decreto de necesidad y urgencia y corregida luego a través de diferentes disposiciones del Ejecutivo. Como sostiene el ex viceministro Daniel Arroyo, el riesgo no es que un futuro gobierno elimine las asignaciones ya concedidas, pues el costo político resultaría altísimo, pero sí que cierre el registro a nuevos beneficiarios.


El momento parece propicio. En un clima social diferente al del año pasado, el Gobierno ha recuperado parte del amor popular perdido y viene ensayando una reconciliación con sectores que hasta no hace tanto tiempo le daban la espalda. Lentamente, los referentes más duros de la oposición, que asumieron el liderazgo del no kirchnerismo luego de las elecciones de junio, han ido dejando espacio a dirigentes que parecen cultivar una oposición más suave: el proyecto de 82 por ciento móvil elaborado por el socialismo, el GEN y Proyecto Sur –que a diferencia del presentado por la UCR, la Coalición Cívica y el PRO tiene la delicadeza de mencionar las fuentes de financiamiento– puede ser un indicio.


En este contexto, sería insensato morder la carnada e indignarse por las presiones de la Iglesia o la Sociedad Rural. En primer lugar, porque para eso están las corporaciones, para defender sus intereses frente al poder político, del mismo modo que lo hace Techint o el Sindicato de Camioneros o la cámara de exportadores de aceitunas con carozo. Pero también porque, en una mirada más serena de la coyuntura, no es difícil intuir las razones que se esconden detrás del tono de los más duros. Mi tesis es que un gobierno menos confrontativo, que no está dispuesto a morder otra vez el anzuelo de la confrontación pública, explica discursos como el de Biolcati, casi casi tan asombroso como el vestido que lució Patricia Sosa en el show de apertura.

Fuente: El anzuelo

sábado, 31 de julio de 2010

Maradona, Chávez y Kirchner

Maradona en fútbol es Kirchner en política.
Están los que ven a Maradona como lo menos previsible que pueda haber en el planeta, entonces ser opositor institucionalista es estar contra Maradona. La Presidenta llamó para solidarizarse con el 10 y entonces ser maradoniano es ser kirchnerista.

En medio de todo el terremoto de la Selección, el 10 apareció junto a Chávez cuando el venezolano anunció que rompía relaciones con Colombia y que, a partir de las provocaciones de Alvaro Uribe, había peligro real de un conflicto armado. El Diego estaba allí, en Venezuela, en la televisión, justo al lado de Chávez, justo en el epicentro del huracán. Grande el Diego, siempre en el área. Y Chávez es otro irredento de lo políticamente correcto.

En el planeta, todo el mundo estaba atento a Venezuela y Chávez. Y allí estaba Maradona. Volvió al día siguiente a la Argentina y más pasto para las agencias de noticias cuando mandó por el caño a Grondona y a Bilardo. Maradona tiene argumentos, pero la mayoría no se fija en ellos sino en los modales. Es como el refrán del Mayo Francés: “Cuando el dedo señala a la luna, todo el mundo mira el dedo”.

Le lloverán críticas por aparecer junto a Chávez, pero lo real era que el venezolano estaba respondiendo a una provocación de su colega de Colombia. En todas las supuestas pruebas que presentó Uribe a la OEA, los delegados de los gobiernos latinoamericanos no encontraron una que demostrara que existen fuerzas guerrilleras en territorio venezolano con respaldo de Chávez. Maradona estaba en el lado correcto. Lo peligroso hubiera sido al revés, que estuviera con Uribe poniendo a la región al borde de una guerra.
Le podrán criticar que aparezca junto a Chávez, pero es difícil que alguna vez critiquen a Maradona por hacer lo mismo con la Sociedad Rural.

El acto del lunes, con la oposición reunida en la Rural, puso de manifiesto que fuera de ese contexto aparecen con una desnudez impúdica. La Sociedad Rural no representa a ningún sector postergado. Se trata de una corporación que ha representado históricamente a uno de los sectores más reaccionarios del poder económico y, por lo tanto, esa foto quedará como una expresión de la época y deslegitimará frente a la historia la propuesta que haya surgido de ese contexto.

A muchos les parece natural acusar a Maradona por aparecer en la foto junto a Chávez. Pero esa otra foto que refleja subordinación a una corporación elitista y conservadora, a otros muchos les pareció de lo más normal.
Más allá de los viejos conservadores de la década infame, pocas veces en la historia hubo políticos que se atrevieran a exponerse así. Estaban discutiendo sus propuestas para el campo en la casa de los terratenientes y haciendo esfuerzos por complacerlos. Se expusieron en la vidriera con la etiqueta a la vista. El mensaje es que van a defender los intereses de los grandes productores del campo.

En otras épocas, a los políticos les hubiera dado vergüenza asistir; y la Sociedad Rural no se hubiera arriesgado a invitarlos.
La Sociedad Rural, con Hugo Biolcati, se ha convertido en el gran protagonista de la oposición.
Fuente: Casi mitos